Tomar algo superficial y hacerlo profundo puede parecer algo complicado a simple vista. Es algo bastante subjetivo si te detienes a pensarlo, como todo en realidad (inserte sonrisa picara aquí).
No quiero ahondar en mi pasado así que seré un poco superflua fugazmente. Años atrás cuando sentía una fuerte inclinación por la industria de la Moda, profundice hasta tope en lo que más me interesaba en ese entonces. Aprendí muchas cosas sin duda pero llegué a un punto en que de alguna manera dejó de ser suficiente para mí, al mismo tiempo que me hundía en lo más repugnante del ambiente.
El punto es que a pesar de que un objeto sea encauzado fríamente por su belleza externa y su exclusividad basada en un sistema políticamente abominable, puede extraerse de su gracia la pureza del objeto. Esa esencia que va más allá del clasicismo comercial, es la catarsis de la perspectiva y cito a Huxley(1997, 20)
"(...)Era una transitoriedad que era, sin embargo, vida eterna, un perpetuo perecimiento que era al mismo tiempo puro Ser, un puñado de particularidades insignificantes y únicas en las que cabía ver por una indecible y evidente paradoja, la divina fuente de toda existencia."
La pregunta es ¿podemos separar un estigmatizado objeto de la abstracción matemática del pensamiento idea? ¿Podemos profundizar con objetos del deseo que han desgastado las lineas de la superficialidad insaciable y adictiva? La respuesta siempre será todo es posible, nada es imposible. (Inserte guiño perspicaz aquí)
Sensei
Yohji Yamamoto por ejemplo, si canalizamos nuestra sensibilidad en esta pieza turquesa de neopreno enfundada en redes negras es obvia la provocación potencial del movimiento, la malla para deslizar los vientos en sus corrientes etéreas y el dupreno para mantenerlo en una consistencia pesada, firme y fiel a la sombra. Silueta que prevalece en tendencia pese a ser una pieza del 96-97 excepcional colección vanguardista del Otoño/Invierno. La linea que dibuja del cuello a la espalda es encantadoramente irresistible para una mujer de tendencias alquimistas.(Hablando sutilmente de mi persona)
Yamamoto no hablaba insustancialmente estandarizado cuando decía que escuchar a las telas era
proceso de aprendizaje. Las sombras incrustadas en los pliegues crean cierta
complejidad al digerir, es preciso darle un cuerpo cuya colectividad sea
ideal para no corromper su entidad perfecta.
Jamas comprenderemos en su totalidad la genialidad de Yamamoto en la esencia en las piezas que inclusive puede desbordársele de las manos como torrentes de agua encausada, en su defecto podrías intentarlo, justo como yo lo hago.
Pareciera que inevitablemente ya lo he
catalogado dentro de la perspectiva de un amante de la moda, sin embargo es lo
que es y que sea parte de una industria no debe hacerlo menos atractivo o
sublime para un desgraciado fashion victim. Se debe apreciar la esencia de las cosas/seres tal como es,
tanto como la caída de una cascada de temporal o los microorganismos
que provocan la bioluminiscencia en las aguas.
No son las cosas
las que determinan los caminos equívocos de las
frivolidades, las perspectivas nacen de nuestras recepciones sensoriales caminantes a la conciencia y en espera de abrimos paso
a las raíces de la subconsciencia. El arte
comercializado también tiene su "corazoncito" metafísico. Es el punto neutral el que hace toda la diferencia al fluir nuestras
perspectivas. Que la industria sea un circo o un burdel como le quieras mirar,
no debe minimizar la belleza de la esencia, más bien debemos mirar bajo una
lente y corregir el mal rumbo empezando con nuestra propia conciencia.